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 carlaMati

 

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Charlas

 

La «ceguera legal» es una expresión confusa porque la mayoría de las personas a las que se les aplica este concepto no son ciegas, tienen resto de visión y lo usan en sus vidas cotidianas. Esto nos lleva a distinguir entre la «ceguera» que es la ausencia total de visión o que sólo perciben luz. Y la «ceguera legal», que sirve para identificar a las personas que pueden recibir asistencia pública, basada en ayudas o beneficios económicos, debido a su discapacidad visual.

 

 

 

Se da a conocer el concepto de baja visión y se incluyen ejemplos para ayudar a entender las distintas formas de ver con resto de visión. Además se expica que son y cómo se miden la agudeza visual y el campo visual, los parámetros usados para medir la baja visión. Las personas con baja visión tenemos limitaciones a la hora de realizar actividades cotidianas, aunque nos operemos, o utilicemos gafas o lentillas. En general es un resto de visión que puede ser aprovechado y potenciado de manera que podemos recuperar la independencia y autonomía.

Habrá personas con baja visión que podrán comprarse las ayudas ópticas prescritas como las lupas televisión, pero a la mayoría les será difícil, por no decir imposible. Y las más desfavorecidas los pensionistas, será difícil que para leer se compren una lupa de 3.000€. Precios altos, impuestos altos y son los únicos que no están subvencionados, lo que pone a las personas con baja visión en una situación de imposibilidad de adquirir productos necesarios para la vida diaria. ¿Qué pasaría si los centros especializados, los fabricantes, los profesionales y el movimiento asociativo, se unieran y reclamaran al Gobierno que subvencionaran los productos de apoyo usados por las personas con baja visión?

No sólo es blanco o negro, entre estos dos colores hay un extenso rango de grises. Y a la función visual le ocurre lo mismo, no todo es ver o ceguera. En el intervalo están situadas las personas que tienen una leve disminución en la agudeza y las que solamente aprecian gruesos rasgos en la imagen.

Al camino que discurre desde el leve al grave déficit visual, Jorge Luis Borges lo denominaba «El Lento Crepúsculo». En su caso una lenta pérdida de la vista le llevó a la ceguera. Era su lento crepúsculo, una modesta ceguera porque, como él mismo explicaba, no era esa ceguera perfecta en la que piensa la gente.

 

En el ámbito de la visión se detecta un analfabetismo con términos y signos referidos a personas con déficit visual. En estos casos hablamos de “analfabetismo visual” o “analfavisión”.

La sociedad desconoce que las personas con baja visión conservan el resto de visión, el suficiente para su autonomía, que les permite reconocer objetos y orientarse. Sin embargo se encuentran con dificultades con actividades cotidianas, como el cocinar, o distinguir imágenes a distancias normales, aunque utilicen gafas, lentillas o se hayan operado.

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