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Libro Baja Visión y Tecnología de la Información Solo cuatro esquinitas 

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     Nada sobre nosotros. Sin nosotros.

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grupo de personas

 

En la actualidad, la evolución de las tecnologías digitales, el aumento del acceso a internet y el crecimiento de la interconectividad, permiten que las personas tengan la oportunidad de obtener información con más facilidad. Estar conectado y conseguir información se ha convertido en una de las principales actividades de los individuos, permitiendo dar soluciones a problemas, construir conocimiento y desarrollar nuevas formas de entretenimiento y ocio.

 Las personas usan la tecnología tanto en el trabajo como en casa, en la universidad y la escuela, para comunicarse y estar en contacto con la familia y amigos; para leer libros; tomar notas, apuntes y realizar documentación; les permite estudiar, aprender y adquirir conocimientos; buscar trabajo, buscar y consultar información; comprar en supermercados, comprar y reservar entradas de teatros, billetes de avión, trenes y hoteles; consultar el correo electrónico, comprobar la cuenta corriente del banco; para acceder a las noticias, leer prensa, estar informado; ver la televisión y películas, entretenimiento, jugar, hacer fotos, escuchar música.

En la Sociedad Digital la materia prima principal del sistema productivo es la información y las personas que no dominen las herramientas para acceder a ella, son los llamadas analfabetas digitales y son menos necesarias en el mercado laboral. Los que no tienen acceso a las TIC no solamente dejan de usar sus beneficios, además se descuelgan de los procesos que las tecnologías digitales se basan. A medida que el uso de las TIC y las tecnologías digitales se desarrolla más, hay quienes se quedan cada vez más rezagados, especialmente las personas con problemas sensoriales, físicos, cognitivos, las personas de avanzada edad, los que tienen bajos niveles de educación y los que tienen problemas económicos. Las barreras pueden encontrarse en las personas con las limitaciones visuales si no hay un elemento que transformen el texto a voz o braille; las personas con limitaciones físicas no acceden a la pantalla del dispositivo; las personas con limitaciones intelectuales se desorientan ante la complejidad de instrucciones; además se une con las personas que tienen escasos recursos económicos, falta de formación, etc.

  La presencia de las tecnologías cada vez es mayor en las actividades cotidianas de las personas y las que disponen de una discapacidad suponen un grupo importante de consumidores de tecnologías digitales, experimentando dificultades al utilizarlas. El uso cotidiano de hornos, microondas, vitrocerámicas, lavadoras, lavavajillas o cualquier otro tipo de electrodomésticos presentan grandes dificultades, y encontrarlos adaptados es difícil con el añadido de unos precios más caros por ser accesibles. Sin tener en cuentas cosas tan sencillas como el posicionamiento dentro de una placa de inducción de una olla por parte de una persona ciega o con baja visión, al no estar marcado de ninguna forma no se percibe si está colocado en el lugar adecuado.

plaaca de indución con mandos táctil

 

Barreras de información en los productos de apoyo

Mediante el desarrollo o adaptaciones de dispositivos y aplicaciones, se aportan nuevas soluciones haciendo más factible la integración de las personas con distintas discapacidades, pero aún viviendo en una Sociedad Digital donde la base es la información y comunicación, no se transmite adecuadamente las indicaciones que aportan a los usuarios.

Es evidente que las personas con un desconocimiento de la existencia de tecnología como productos de apoyo no las usan, pudiéndoles ayudar en su vida diaria. Este desconocimiento es causado bien por la cantidad de información que reciben y que les desborda, esto es, la facilidad para obtener cualquier tipo de dato propicia que se reitere y produciendo el fenómeno de la desinformación por sobresaturación; o simplemente porque la información adecuada a personas con problemas funcionales no es puesta a su alcance, o sea, no están informadas de las posibilidades tecnológicas que se les plantea a través de ayudas técnicas o de un uso diferente de los dispositivos para el cual fueron concebidos.

 

Impuesto por Discapacidad en las tecnologías

El «Impuesto por Discapacidad» no es un impuesto entendido como tributo exigido por el Estado en función de la capacidad económica, se refiere a que adquirir tecnología de consumo, por parte de las personas con discapacidad, supone tener que pagar más, bien porque las empresas para obtener beneficios elevan los precios en los dispositivos donde interviene la tecnología adaptada, o bien porque además han de comprar una aplicación, dispositivo o servicio para acceder a dicha tecnología, usarla y disfrutarla.

En entrevistas realizadas, los datos obtenidos indican que la mayor parte de los usuarios de tecnologías que se adaptan a sus necesidades y de ayudas técnicas opinan que éstas son muy caras. Tanto los individuos con déficit visuales, como físicos y auditivos indican un desembolso importante de dinero, utilizando expresiones como “desorbitados”, “excesivos” y “abusivos”. Realizan la compra por necesidad, para no estar aislados, y prefieren comprar algo más barato o probarlo antes de comprarlo. Hay que añadir que estas personas al adquirir un ordenador o teléfono móvil han de costearse, además, una ayuda técnica para poder utilizar dicho dispositivo,

Los precios altos pueden ser debido por dos motivos:

  • El sector de la tecnología y ayudas técnicas es muy pequeño y no existe una gran demanda, haciendo que las empresas eleven los precios para obtener beneficios.
  • El mercado de tecnología adaptativa para personas con discapacidad, tiene entornos de muy poca competencia, y al haber un escaso poder negociador repercute en los costes.

La adquisición y uso de tecnología y con ello las ayudas técnicas, está relacionada con el poder adquisitivo de las personas usuarias de ellas. Unos ingresos económicos más altos suponen un mayor acceso a las tecnologías. Una persona se puede ver limitado acotado su acceso a la información y comunicación a través de su limitación económica a pesar de tener una motivación positiva y una cualificación necesaria para aplicar las tecnologías y ayudas técnicas.

 

Referencia

Sánchez Caballero, M. (2015). Baja visión y tecnología de acceso a la información: Guía de ayudas técnicas de bajo coste. Colección Democratizando la Accesibilidad Vol. 8. La Ciudad Accesible 2015

 

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