manos sobre libro en braille

He observado que al dirigirse o mencionar a personas con discapacidad, a través de los distintos medios de comunicación, en redes sociales, en congresos y jornadas, e incluso por las propias personas con discapacidad y organizaciones representativas, se muestran términos y formas de una manera, que se podría considerar, mejorables.

En este trabajo se ofrecen algunas pautas para ayudar a utilizar términos adecuados al referirse a las personas con discapacidad, contribuyendo de manera significativa a dignificar y valorar a todas las personas y, eliminando los prejuicios y conceptos estereotipados referentes al mundo de la discapacidad.

 

 

Introducción

Estando en el supermercado, una familia formada por los padres y dos hijas, pasaron cerca de mí, estaban hablando de los trabajos en la escuela, y escuché decir a la hija mayor decir: “Mañana tengo que entregar un trabajo sobre minusválidos”. Mi primera reacción fue observar a la familia y pensar ¿cómo es posible que una niña esté llamando “menos válido” a una persona? ¿Es eso lo que le enseña su familia?, o como ella indicó, un trabajo ¿Es eso lo que aprende en la escuela? Al realizar estas preguntas sobre, ¿cómo una niña usaba un término peyorativo con tanta facilidad?, caí en la cuenta que puede ser normal, pues lo ve y escucha en ambientes como la calle, la familia, la formación, en los medios de comunicación, en libros, en las redes sociales, etc. También recordé, que hay personas usando el término “diversidad” perteneciente al modelo social, y están en contra del modelo de la “discapacidad” usado por la Organización Mundial de la Salud, que significa “no capaz”.

En la Sociedad de hoy día, se puede oír en la calle o en los medos de comunicación, utilizar términos como “subnormal”, “psicópata”, “retrasado”, para insultar a las personas, o para describir a alguien que tiene algún tipo de discapacidad. Estos adjetivos habitualmente utilizados significan: “menos válidos”, “no normales”, “defectuosos”, “incompletos”, y son el motivo por el cual, hay personas que se ofenden cuando alguien se refiere a ellos con dichos términos. En el mayor número de ocasiones que aparecen estas palabras, no se pretende ofender o despreciar intencionadamente, bien porque se usan eufemismos, bien por tener miedo a decir algo inapropiado, o por lo más común, que forma parte de la cultura de cientos de años de ver a estas personas inferiores. Estas palabras les califica como si no fueran capaces de hacer nada en la vida, y que solamente son cuidados y atendidos por otras personas, y nada más lejos de la realidad, son personas con capacidades que necesitan una serie de instrumentos para demostrar lo que valen. Estas personas, forman parte de la diversidad de la sociedad en la que viven, no es necesario poner más obstáculos, ya tienen bastante con los que se encuentran diariamente en el entorno que se mueven.

El lenguaje discriminador es también utilizado por las propias personas con discapacidad, incluso por sus organizaciones representativas, y es precisamente el mundo de la discapacidad la que debe dar ejemplo y ser el primero en trabajar en colocar un lenguaje que les define.

Todos los grupos sociales en situaciones de desventaja social han de modificar el lenguaje que les perjudica, por eso es tan importante utilizarlo bien, usar en cada caso los términos adecuados. En la mayoría de las ocasiones no se pretende despreciar conscientemente, sino que forma parte de la cultura, de centenares de años definiendo a los miembros de este colectivo como seres inferiores (Fernández, 2006).

La pregunta que nos podríamos hacer es: ¿Cuales son las palabras adecuadas para dirigirnos a personas con discapacidad? Tanto en los medios de comunicación, al preparar y realizar un discurso, cuando se escribe, como cuando trabajamos con alguien que tenga una discapacidad, hay que asegurarse que se utiliza lo terminología comúnmente aceptada y evitar los términos ofensivos.

El lenguaje peyorativo de los “normales”

El lenguaje peyorativo ha acompañado siempre a los colectivos que padecen discriminación, e incluso marginación: mujeres, homosexuales, gitanos, inmigrantes, personas sin hogar, personas con discapacidad, etc. , por parte de un sector de la población que se considera “normal”, utilizando un lenguaje despectivo e insultante. Se trata de suprimir, en la medida de lo posible, las barreras mentales que tanto daño han hecho y siguen haciendo a las personas con discapacidad, y que están íntimamente relacionadas con un lenguaje que es el que transluce esa mentalidad negativa (Fernández, 2006). Este lenguaje coloca a las personas con discapacidad en una categoría de lo “no normal”.

Iñaki Gabilondo, periodista español de amplia trayectoria, destacado por su interés por las minorías marginadas, excluidas, etc., se pregunta, ¿Qué es lo “normal” en esta Sociedad? ¿Lo que puede correr un joven de 20 años o lo que puede correr una mujer de 57?. ¿Cuál es el nivel normal de capacidad de aprendizaje?¿Cuál es la talla normal? Y afirma que lo “normal” proporciona el dato básico para entender un sector clave de nuestra realidad: la exclusión de los débiles. “La sociedad humana no está formada por un núcleo duro de normalidad al que le salen abscesos laterales, imperfectos e indeseados. La sociedad humana es un entramado complejo compuesto de hombres, mujeres, jóvenes, viejos, sanos, enfermos, de distintas razas, orientaciones sexuales, particularidades físicas, etc. Ese heterogéneo paisaje es la normalidad. Todos, igualmente, seres humanos. Y todos igualmente dotados de derechos, aunque las necesidades de todos no sean idénticas.” (Fernández, 2006).

Influencia de las Administraciones sobre el lenguaje

El lenguaje sobre discapacidad utilizado por parte de las Administraciones Púbicas, facilita que los términos incorrectos utilizados pasen a la calle, perjudicando a las personas con discapacidad.

En el Instituto Nacional de Seguridad Social español, un equipo de valoración de incapacidades (Seguridad Social, s.f.), califica a un trabajador que ha sufrido daño por accidente o enfermedad laboral, impidiéndole trabajar y ejecutar las tareas propias en su profesión, como “incapacitado permanente” de grado total o absoluto, con el tiempo se convierte en una palabra, “incapacitado”. Por el simple hecho de que tener una discapacidad, es llamado “no capaz”, sin referirse a una persona que no puede volver a trabajar en su profesión habitual por motivos de salud. Lo mismo ocurre con la palabra “invalidez”, que pasa al término peyorativo al indicar que una persona con discapacidad es “no válida”, cuando administrativamente se concede una pensión por motivos de salud.

La legislación española habla de “anormales” en el Real Decreto para la Creación del Patronato Nacional de Sordomudos, Ciegos y Anormales del 1930; “deficientes” en Decreto para la Creación del Patronato Nacional de Cultura de los Deficientes de 1934; “inválido” en la Orden para Asociaciones de Inválidos para el trabajo en 1940; “subnormal” en la Orden para el Texto Refundido de la Legislación sobre asistencia a los subnormales en la Seguridad Social de 1970; “minusválidos” en la Ley 13/1982, de 7 de abril, de Integración Social de los Minusválidos de 1982; actualmente, incapacidad permanente total, pensión de invalidez o certificado de minusvalía, etc.; y se mantienen términos que no favorecen que las personas se acerquen a un lenguaje más positivo, al utilizar el vocabulario oficial como los anteriormente descritos (Fernández, 2006).

En 1986 fueron sustituidos en todos los textos de la Administración Pública los términos de “subnormalidad” y “subnormal” (RD 348/1986, de 10 de febrero), por “minusvalía” y “persona con minusvalía”, pero estos términos por su connotación peyorativa son suprimidos en España por “persona con discapacidad”, siendo su uso obligatorio en los textos normativos a partir de entrar en vigor la Ley de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia, desde el 1 de enero de 2007 ( Ley 39/2006, 14 de diciembre 2006, disposición adicional octava). La palabra “discapacidad” es elegida por la Asamblea General de las Naciones Unidas, en la Convención Internacional sobre los derechos de las personas con discapacidad, aprobada por consenso en Nueva York el 13 de diciembre de 2006 (Resolución 61/106, de 13 de diciembre de 2006), y ratificado por España en 2008 (INSTRUMENTO de ratificación de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, el 13 de diciembre de 2006).

En 1986 se celebró en Madrid el Seminario Iberoamericano sobre Discapacidad y Comunicación Social, realizado por España e Iberoamérica, publicando en 1989, las 10 recomendaciones que se recogen en las siguentes pautas de estilo (Fernández, 2006):

  1. Mostremos el lado positivo de la discapacidad.
  2. Atención a las soluciones.
  3. Permitamos que las personas con discapacidad hablen por sí mismas.
  4. Digamos ‘personas con discapacidad’.
  5. Evitemos la imagen de gueto.
  6. Cuidado con los mitos.
  7. Sin cargar las tintas.
  8. Veamos todas las facetas.
  9. Información normalizadora.
  10. Información accesible y accesibilidad a la información.

Términos y Acciones Desacertados

En la mayoría de las ocasiones no se pretende despreciar, sino que forma parte de la cultura, y se utilizan en la calle, como por ejemplo las palabras “invalidez” o “incapacidad”, utilizadas en el sector laboral y en las pensiones, cuando una persona ha sido calificada después de sufrir un accidente o enfermedad laboral. Es habitual, referirse a las personas con movilidad reducida con palabras poco positivas como “inválido” o “incapacitado”, para definir perversamente a las personas.

Uso de eufemismos como “invidentes”, que es una manifestación suave de una expresión dura, hacen que algunas personas se ofendan mucho y prefieran términos diferentes. Una persona ciega me explicó, que la palabra “invidente” tiene el prefijo in-, y significa negación o privación, o sea, él se encontraba “privado de visión”, eso significaba que los que ven son “videntes”, luego, son personas que “adivinan el futuro”.

Shawn L. Henry (2008, pg. 27), dirige actividades de educación y difusión a nivel mundial para promover la accesibilidad web a personas con discapacidad desde la Iniciativa de Accesibilidad Web (WAI) del W3C y, expone que muchas personas consideran ofensivos o molestos los eufemismos, y aconseja preguntar a una persona con discapacidad qué término prefiere, y explica que en una ocasión, cuando estaba leyendo un formulario de consentimiento en alto y, después de oír “personas con dificultades visuales” varias veces, uno de los participantes dijo: “Soy ciego. Sé que estoy ciego. Di ‘ciego’.”

Quizá la palabra más extendida es “minusválido”, y tiene un calado muy alto en la sociedad. De ella se extrae el prefijo “minus-“ que significa menos, y el término “válido” que hace referencia a la persona que vale, que tiene condiciones estimables, que es útil, así pues, el término “minusválido” es el menos válido, que disminuye el valor que sufre la persona, con lo cual, es una palabra con connotaciones sociales negativas y supone una depreciación de la persona.

Un término con menos connotaciones sociales negativas que la palabra “minusvalía”, es la palabra “discapacidad”, que hoy día se tiende a usarla más. Está relacionada con “capacidad” que según la Real Academia Española, supone una aptitud, talento, cualidad que dispone alguien para el buen ejercicio de algo, o sea, ser capaz de realizar ciertas cosas, y eso supone que la “discapacidad” es no estar capacitado para el desempeño de ciertas actividades, pero no supone una disminución en la valía, ni en el valor de las personas. El Foro de Vida Independiente está en desacuerdo con la utilización del término “persona con discapacidad” y optan por otras que entienden como más positivas como “personas con diversidad funcional”. (Palacios y Romañach, 2006),

Para referirse a personas con una discapacidad intelectual, como pueden ser las personas con autismo o son síndrome de Down, se utilizan términos ofensivos como “retrasado” o “subnormal”. El prefijo “sub-“ significa bajo o debajo de, indicando inferioridad.

La palabra “postrado” usado en frases como, “se encuentra postrado en la cama” o “está postrado en una silla de ruedas”, que según la Real Academia Española significa: “Rendir, humillar o derribar algo. Enflaquecer, debilitar, quitar el vigor y fuerzas a alguien. Arrodillarse o ponerse a los pies de alguien, humillándose o en señal de respeto, veneración o ruego”, debería ser sustituida por “se encuentra en una cama” y “es usuario de una silla de ruedas”.

Un error muy común usado por los medios de comunicación y por las propias organizaciones afines al sector de la discapacidad, es retratar a las personas con discapacidad que han tenido éxito como superhéroes, llenos de vitalidad, coraje o que son especiales, distorsionando la imagen de la discapacidad, implicando que es insólito tener talento o habilidades por parte de estas personas, o haciendo entender que todos los miembros de dicho sector social pueden llegar a cuotas similares de éxito. Estas situaciones no son reales, el superar barreras depende de las circunstancias personales, educacionales y culturales, de cada individuo, y se debe mostrar a las personas y no la superación de la discapacidad, lo mismo que se retrata a los que tienen éxito, se debe retratar a las que no lo tienen, y que todos los días superan barreras que les impide llevar una vida digna.

Al hacer comparaciones y referirse a personas sin discapacidad, se suele utilizar el término “normal”. Un ejemplo sería: “Las personas con discapacidad tienen más problema a la hora de encontrar trabajo que las personas normales”, esta situación da a entender que las personas con discapacidad no son normales, y es importante entender que por la discapacidad que tienen no dejan de ser normales y corrientes.

El término “gasto social” tiene connotaciones negativas, y está siendo utilizado en las Administraciones Públicas al suponer gasto y/o coste, o que no hay recursos ni suficiente dinero, en una inversión para el beneficio de la sociedad como es la accesibilidad para todas las personas (Sánchez, 2014). En este caso se debería decir “inversión social”.

Términos relacionados con la Discapacidad en los Medios de Comunicación Masiva

Los medios de comunicación masiva, que son recibidos por una gran audiencia, como son la televisión, la prensa escrita, la radiodifusión, el cine, tienen una gran responsabilidad, y juegan un importante papel a la hora de mostrar una comunicación positiva, contribuyendo a mejorar la imagen de las personas con discapacidad. El tiempo y el espacio en estos medios es muy valioso, y es más práctico usar términos como “minusválido” en vez de “persona con discapacidad”, o “perturbado” en vez de utilizar “persona con esquizofrenia”, o “retrasado” en lugar de “persona con síndrome de Down”.

Fernández (2006) advierte que muchos medios de comunicación siguen ignorando y teniendo prejuicios y barreras mentales cuando tratan el mundo de la discapacidad. Por el enfoque o por el contexto, las informaciones, además de escasas, pecan de negatividad, sensacionalismo, victimismo o conmiseración, falta naturalidad y sentido de la proporción, y el lenguaje sigue siendo inapropiado, palabras como “minusválido”, “inválido”, “sufre” o “padece” tal o cual “minusvalía”, está “postrado” en la cama o en una silla de ruedas, etc. son habituales en los medios de comunicación, da igual que éstos sean locales, autonómicos o estatales, de radio, prensa escrita, internet o televisión.

Recomendaciones y Pautas uso de Terminología apropiada

A continuación se muestran unas recomendaciones, en cuanto al trato a personas con discapacidad, para conseguir una comunicación positiva que pueda contribuir a mejorar la imagen de la discapacidad. Las referencia usadas para la realización de esta guía han sido la Declaración de Salamanca(2004), Disability Etiquette Guide (2011), y las pautas de estilo propuestas por el Real Patronato (Fernández, 2006):

  1. Cuando se refiera a la discapacidad de una persona, se debe poner el énfasis en la persona y no en el uso de etiqueta genéricas. Es mejor decir “persona con autismo”, “personas sordas” o más genérico “persona con discapacidad” mejor que “el autista”, “los sordos” o “el discapacitado”.
  2. Usar el término "la discapacidad" mejor que "la deficiencia" para referirse a la discapacidad de una persona. Es mejor usar "accesible" para describir las “deficiencias”, como en el caso de “un aparcamiento con deficiencias”, usar mejor “un aparcamiento poco accesible”.
  3. Evitar sustantivar adjetivos como "el discapacitado, el minusválido, el ciego, los epilépticos, un tetrapléjico", etc. Los términos descriptivos deben ser usados como adjetivos, no como sustantivos.
  4. Evitar las descripciones negativas o sensacionalistas de la discapacidad de una persona: "sufre de", "una víctima de", o "afligido con", o referirse a personas con discapacidad como "pacientes", a no ser que lo haga porque estén recibiendo tratamiento médico.
  5. No retratar a las personas con discapacidad, que han tenido éxito social o profesional, como superhéroes, llenas de coraje o especiales, esto distorsiona la verdad e implica que es insólito tener talento o habilidades por parte de este colectivo. Lo razonable es mostrar a las personas con discapacidad que tienen éxito y a las que no lo tienen, pero que luchan todos los días por llevar una vida lo más normalizada posible y, centrarse en la persona y no en la discapacidad.
  6. No usar el término "normal" para describir a las personas sin discapacidad o para comparar, es mejor decir "personas sin discapacidad".
  7. No decir "condenado a una silla de ruedas" o "limitado a una silla de ruedas”, las personas que usan instrumentos o equipos para la movilidad, gracias a estos, tienen la libertad y la accesibilidad que de otro modo les es negada.
  8. No usar Verbos o términos negativos, al presuponer que sufre o experimenta una disminución en su calidad de vida, como “sufre esquizofrenia”, “padece sordera”, “afectado por polio”, “víctima de”, es mejor utilizar el verbo “tener” que es menos negativo, “tiene una distrofia muscular”.
  9. Uso de eufemismos como “personas diferentes”, “con problemas físicos”, “físicamente limitados”, “invidentes”, y diminutivos como “sillita” o “carrito” para referirse a la silla de ruedas, o “taca taca” para definir un andador. Lo correcto sería hablar de “personas con discapacidad física o con problemas de movilidad” o “personas ciegas”, de “silla de ruedas” o de “andador”.

Guía Rápida de Términos Positivos

A continuación se muestra una tabla resumen de lo visto hasta ahora con algunos ejemplos. La columna de la izquierda los términos de uso correcto y menos peyorativos, que los de la derecha, siendo inapropiados. Note, además, que la palabra persona siempre ocupa el primer lugar.

Guía Rápida de Términos Positivos
USO CORRECTOINAPORPIADO
Persona con discapacidad Discapacitado, anormal, incapacitado, deficiente, minusválido, diferente
Persona sin discapacidad Persona normal
Dice que tiene una discapacidad Admite que tiene una discapacidad
Personas mayores Ancianos, viejos, mayores
Persona con habilidades diferentes Persona que sufre una discapacidad
Persona exitosa, productiva Ha superado su discapacidad
Presenta, posee, tiene … discapacidad Padece, sufre, aquejada de, victima de ... discapacidad
Prevenir la discapacidad Evitar la discapacidad
Reducir los índices de discapacidad Eliminar la discapacidad
Persona ciega Ciego, invidente

Persona con discapacidad visual

Persona con baja visión

Cieguito, cegato, corto de vista, tuerto
Persona sin habla. Persona que utiliza comunicación aumentativa. Mudo
Persona sorda. Persona con discapacidad auditiva. Persona con hipoacusia. Sordo, Sordomudo. Sufre una pérdida
Persona con discapacidad física Persona con movilidad reducida Mutilado, inválido, paralítico, cojo, tullido, lisiado
Persona con esclerosis múltiple. Afectada por esclerosis múltiple
Persona de talla baja Enano, pitufo
Persona usuaria de silla de ruedas Confinado en una silla de ruedas. Postrado en silla de ruedas
Persona con distrofia muscular Afectada por distrofia muscular
Persona con parálisis cerebral Víctima de la parálisis cerebral
Persona con discapacidad congénita Defecto de nacimiento
Persona con epilepsia Epiléptico
Persona con esquizofrenia Esquizofrénico

Persona con discapacidad psicosocial

Persona con autismo

Loco, demente, trastornado
Persona con discapacidad intelectual Mongólico, retardado, retrasado mental, trastornado
Persona con síndrome de Down Retrasado, deficiente mental. Imbécil, tonto, subnormal.

Persona con enfermedad mental.

Persona con discapacidad psíquica

Demente, enfermo mental

Conclusión y reflexión

Una pregunta que se plantea la gente es, ¿Cuál es el término adecuado a usar?. En una conversación que mantuve, con un trabajador de un centro especial de niños con síndrome de Down, me preguntó qué palabra debía de usar, pues hace unos años a las personas con discapacidad se les llamaba “deficientes” o “minusválidos”, dejó de utilizarse por “discapacitados” y ahora se está usando el termino “diversidad funcional”, mi respuesta fue: “Lo primero son personas, así pues, son personas con discapacidad, y cuando trabajemos con alguien que tenga una discapacidad, lo mejor será preguntarle con qué término quiere que nos dirijamos a él o a ella, para no ofender”.

Lo más importante que hay que saber a la hora de mencionar a personas con discapacidad es que son personas, y por tanto, son muy distintas entre sí, incluso en lo que se refiere a su actitud sobre su discapacidad, algunas personas prefieren términos diferentes, otras se ofenden mucho con la terminología y a otras les da igual. Para la mayoría de personas con discapacidad, lo importante es que se muestre respeto por la persona, y se vea más allá de la discapacidad (Henry, 2008).

Cuando las personas tengan que escribir en medios de comunicación o dirigirse a un público específico, han de informarse e investigar un poco, para evitar posibles palabras ofensivas, asegurándose que la terminología que está usando es aceptada. Es necesario ver y sentir que las personas con discapacidad, son ciudadanos de una Sociedad Diversa, las limitaciones que tienen y se encuentran, proceden de barreras de la propia sociedad, y no de su deficiencia.

Puede que los términos ofensivos usados no sean intencionados, como consecuencia de una falta de comprensión, por prejuicios o por no estar informado, es por ello, que es recomendable la formación en materia de igualdad de trato a las personas con discapacidad, que tenga en cuenta la necesidad de usar apropiadamente términos referidos a la discapacidad y la diversidad.

Listado de Palabras Inapropiadas

Listado de palabras insultantes con su significado, extraídas de la Real Academia Española (RAE).

Anormal. No normal.
Cojo. Dicho de una persona o un animal: que cojea, bien por falta de una pierna o un pie, bien por pérdida del uso normal de cualquiera de estos miembros.
Contrahecho. Que tiene torcido o corcovado el cuerpo.
Deficiente. Falto o incompleto. Que tiene algún defecto o que no alcanza el nivel considerado normal. Defectuoso.
Deforme. Desproporcionado o irregular en la forma. Que ha sufrido deformación.
Demente. Loco, falto de juicio. Que tiene demencia.
Disminuido. Que ha perdido fuerzas o aptitudes, o las posee en grado menor a lo normal. Por debajo de lo normal.
Idiota. Tonto, corto de entendimiento.
Imbécil. Alelado, escaso de razón.
Impedido. Que no puede usar alguno o algunos de sus miembros.
Incapacitado. Falto de capacidad o aptitud para hacer algo.
Inútil. Que es no útil. Dicho de una persona: Que no puede trabajar o moverse por impedimento físico.
Inválido. No válido. Sin valor.
 Que adolece de un defecto físico o mental, ya sea congénito, ya adquirido, que le impide o dificulta alguna de sus actividades.
Lisiado. Dicho de las personas: que tiene alguna lesión permanente, especialmente en las extremidades.
Loco. Que ha perdido la razón.
Minusválido. Menos válido. Detrimento o disminución del valor que sufre una cosa.
 Incapacitada, por lesión congénita o adquirida, para ciertos trabajos, movimientos, deportes, etc.
Mongólico. Palabra utilizada para identificar a personas con síndrome de Down.
Oligofrénico. Relativo a la oligofrenia. Durante muchos años, y aún hoy, utilizado para definir a personas con discapacidad intelectual.
Paralítico. Enfermo de parálisis.
Perturbado. Dicho de una persona que tiene alteradas sus facultades mentales.
Psicópata. Utilizado para referirse a personas con enfermedad mental, que padece psicopatía, especialmente anomalía psíquica.
Retrasado. Dicho de una persona: que no tiene el desarrollo mental corriente. Utilizado para referirse a personas con discapacidad intelectual.
Subnormal. Por debajo de lo normal.
 Que tiene una capacidad intelectual notablemente inferior a lo normal.
Tarado. Defectuoso. Tonto, bobo.
 Que padece tara física o psíquica .
Tullido. Que ha perdido el movimiento del cuerpo o de alguno de sus miembros.

 

Referencias Usadas:

Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad. (Resolución 61/106, de 13 de diciembre de 2006).

Cook Ross Inc. (Ed). 2011. Disability Etiquette Guide. ISBN: 978-0-9839462-2-9.

Declaración de Salamanca. 1 de julio de 2004. I Encuentro sobre "Periodismo y Discapacidad".

Fernández Iglesias. J:L. 2006. Guía de Estilo sobre Discapacidad para Profesionales de los Medios de Comunicación. Real Patronato sobre Discapacidad. NIPO: 214-06-017-0.

HENRY S.L., 2008. Simplemente Pregunta: Integración de la Accesibilidad en el Diseño. ET\Lawton. ISBN-13: 978-0-9617193-2-6

INSTRUMENTO de ratificación de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, hecho en Nueva York el 13 de diciembre de 2006. (BOE núm. 96, de 21 de abril de 2008).

Ley 39/2006, de 14 de diciembre, de Promoción de la Autonomía Personal y Atención a las personas en situación de dependencia. (BOE núm. 299, de 15 de diciembre de 2006)

PALACIOS, A. ROMAÑACH, J. 2006. El modelo de la diversidad: La Bioética y los Derechos Humanos como herramientas para alcanzar la plena dignidad en la diversidad funcional. Ediciones Diversitas- AIES. ISBN: 8496474402, 9788496474406

SÁNCHEZ, M. 2014. Gasto y Coste de Accesibilidad en las Administraciones Públicas. [Sitio Web]

SEGURIDAD SOCIAL. S.F. Incapacidad Permanente. [Sito web]

Real Decreto 348/1986, de 10 de febrero, por el que se sustituyen los términos subnormalidad y subnormal contenido en las disposiciones reglamentarias vigentes. (BOE núm. 45, de 21 de febrero de 1986).

 

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