gafas sobre tecladoEn la actualidad el número de personas afectadas por baja visión está aumentando debido al incremento de la esperanza de vida y de los avances en la medicina y tecnología que previenen o mitigan la ceguera. Y cada día es más frecuente que estas personas estén buscando algún tipo de ayuda, bien desde organismos, instituciones o asociaciones afines a la baja visión. Solicitando dónde o cómo pueden proporcionar mayor grado de independencia en su vida diaria o acomodar su puesto de trabajo o de estudios.

 Desde la rehabilitación visual se pueden mejorar aspectos tan básicos como el acceso a la información y comunicación, la lectura en general, la seguridad en la realización de tareas de la vida cotidiana y en el trabajo, y la participación en la sociedad. La mejora y mantenimiento de la funcionalidad visual reducida va más allá de lo que la medicina puede resolver. Pasa por procesos como el uso de elementos ópticos y no ópticos y el aprendizaje del uso de recursos de carácter tecnológicos.

El Técnico de Rehabilitación Visual es el profesional encargado de favorecer la integración y autonomía social de las personas con discapacidad visual. Les dotan de todo tipo de recursos, estrategias y técnicas que les permitan realizar actividades cotidianas de manera que no se vean limitadas sus posibilidades de participación activa en entornos educativos, laboral, cultural y de ocio. La finalidad es proporcionar un grado de independencia satisfactorio.

La Organización Nacional de Ciegos de España (ONCE) dispone de profesionales de la rehabilitación visual para sus afiliados que son personas ciegas y con déficit visual grabe. Por el contrario, las personas con déficit visual moderado, esto es las personas con baja visión, encuentran en muy pocas ópticas especializadas los recursos necesarios que se adapten a sus necesidades; y la gran mayoría de estas personas, con un resto visual aceptable, no pueden solucionar todos sus problemas porque no sabe dónde acudir.

Existe baja visión en aquellas personas con una visión corregida, con gafas o lentes de contacto o después de operarse, pero en las que existe aún un resto visual potencialmente utilizable para la ejecución de tareas. A pesar de tener una funcionalidad visual razonable se manejan con dificultad en la movilidad, disminuye la capacidad de reconocimiento de caras o incluso de la capacidad para la lectura de periódicos.

mostrando el uso de teléfono a personas con baja visión

El Técnico de Rehabilitación Visual enseña a optimizar el rendimiento del resto visual y técnicas de movilidad para desplazarse, además recomienda y prescribe las ayudas técnicas necesarias como por ejemplo:

  • dispositivos de magnificación de corta y media distancia (lupas, microscopios, lupas electrónicas o lupa-televisión) para facilitar la lectura de la letra impresa, la escritura, el dibujo, así como la realización de trabajos manuales.
  • Para la visión de lejos (telescopios, catalejos, tele-lupas electrónicas) para actividades como ver los paneles de información en estaciones de trenes o aeropuertos, los números de los autobuses, las placas con la dirección de las calles, los precios en escaparates, etc.
  • facilitar la realización de actividades en general, a través de ayudas no ópticas como filtros de luz, lámparas de sobremesa y control de la iluminación, atriles, etc.; o ayudas no visuales que proporcionan la información a través de otros sentidos como los marcadores en relieve, los relojes braille o parlantes, los audiolibros, etc.
  • informar de las posibilidades que se plantea el uso de tecnología de consumo (ordenador, tableta, teléfono inteligente, reproductor de música, televisores digitales) y de aplicaciones informáticas (sistema de navegación, magnificador de pantalla, lector de textos, lector de pantalla, filtro de contrastes, etc.) utilizadas como ayudas ópticas.

Una vez que el oftalmólogo ha evaluado y realizado el dictamen se tiene conocimiento del valor de la función visual remanente; a posteriori el óptico-optometrista evaluará los aumentos que necesita y establece la mejor alternativa óptica, y la distancia de trabajo que cada tarea requiere.

En ocasiones será necesario ayudar a las personas con discapacidad visual y a la familia por parte de un trabajador social, a adaptarse a la situación sociolaboral que puede haber cambiado a consecuencia de la pérdida de visión. Incluso puede aparecer estados de depresión que hará necesario la atención psicológica por parte de un profesional de la salud mental antes de pasar por el optometrista y el Técnico de Rehabilitación Visual.

Posteriormente, el Técnico en Rehabilitación Visual procede a considerar cuales de las ayudas visuales y no visuales pueden ser útiles en la realización de aquellas tareas para las que la visión que posee no le es suficiente. Analizando con el rehabilitando las características funcionales de su resto visual, para que éste conozca bien sus limitaciones y sus posibilidades.

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Además ha de mostrar distintas alternativas para resolver un mismo problema, a fin de que sea el propio usuario quien decida cual es más conveniente para él. Realizar preguntas para obtener el grado de conocimiento del uso y de la tecnología de consumo que este posee, para tener presente las aptitudes o nivel de alfabetización digital. No es necesario pero sí conveniente conocer la tecnología que posee la persona con baja visión a su alcance para poder usarla en beneficio de esta, como ayuda técnica.

Finalmente, llega el entrenamiento en el uso de las ayudas prescritas, comprobando su utilidad y demostrando cómo usarlas. De este modo se llega a la prescripción definitiva de las ayudas.

La optimización del funcionamiento visual ha de trabajarse individualmente y adaptados a las capacidades e intereses de cada persona con baja visión, pues las características y necesidades son diferentes en cada individuo y como consecuencia la atención y los consejos también serán distintos para cada uno.

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